domingo, 20 de mayo de 2012

Muchas veces, la vida nos da muchos golpes y lecciones que hacen que reaccionemos para un propósito.
Yo creo que a mi la vida me ha enseñado a madrazos, y he caído hasta tocar fondo. Pero nunca me he rendido, entendí que tenía que enfrentar a mi problema y así empecé a salir de mi propia tumba.

Ahora sé que todo lo que me sucedió fue con un para qué, para que yo pudiera conocer a mi nueva familia de generación jesús.
Le doy gracias a Dios por todas las bendiciones que me ha ido dando a través de estos años, pero una de las que más ha marcado mi vida, a sido ésta...el poder encontrarme con Jesús y reencontrarme conmigo, además conocer personas maravillosas que marcaron y marcaran mi vida.
Gracias por darme la oportunidad de vivir esta experiencia cuando más lo necesitaba.
Gracias por darme la oportunidad de volverte a  encontrar.
Gracias por todo.


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